jueves, junio 25, 2009

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“Hoy montaremos cometas”, me dijo. Nunca me explicó que tardaríamos tantos años en volver a casa ni que el espacio sería tan aburrido.
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En su núcleo iban las almas de todos los ingenuos que, al verlo, pedían un deseo. Es lo menos que se merecen por confundir un cometa con una estrella fugaz.
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El cometa se dirige, fatal, a la tierra. En su cola- como rémora, como piloto, como motor- va mi esperanza de que se estrelle antes de que ella termine de hablar y se vaya.
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5 comentarios:

Anónimo dijo...

R-

Karla dijo...

Muerte antes que abandono, claro que sí.

¿La R acá arriba es de Revisado? Perdón que sea metiche, es que me da curiosidad.

Blackpaco dijo...

¡Ya semos muchos! Esa R- nos tiene a todos al filo del asiento. :-P

Anónimo dijo...

Por un rato me he puesto a imaginar y me ha dolido menos ese dedito gordo del pie. Me ha encantado esta mentira... Y es que el comienzo es precioso!!!

Martín Fragoso dijo...

Bueno, en principio montar cometas suena divertido, pero no siempre las cosas resultan como habíamos imaginado... :-(