jueves, julio 09, 2009

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Estaba prisionera. No sabía ya cuanto tiempo llevaba sin poder salir de su recámara, sin ver a nadie y hablando sólo con ella misma. Un día, cuando despertó, no tenía ojos. Otra ocasión, un ejército de hormigas hacía su reino en su cerebro. Después, sus pies eran patas de flamingo que no pudo controlar. Cada vez era algo diferente; su cuerpo cambiaba y se ajustaba caprichosamente a otras formas, a otras voluntades. Hasta que llegaba la noche y poco a poco todo volvía a ser normal y se le permitía descansar. Mientras dormía, a su alrededor, se reunía un grupo de amigos imaginarios para decidir como impedir, por un día más, que creciera y se olvidara de ellos.
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miércoles, julio 08, 2009

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Cuando era niña no le costaba dormir con la luz apagada. No le tenía miedo a la oscuridad. Así le llegaba la noche y se acostaba sin pretextos ni sobresaltos hasta que le llegaba el sueño, rápido, pesado. Pero una mañana despertó en un lugar distinto a su cuarto. Un mundo estridente, absurdo, lleno de ruidos y criaturas bizarras que la perseguían y molestaban, que arañaban su piel y le susurraban pesadillas que se sentían como golpes en la cabeza. Vagó por meses buscando un camino a casa. Con paso tembloroso, inquieto, inseguro, al fin vislumbró una puerta y escapó de sus demonios. Ahora, de vuelta en su hogar, rodeada por sus seres queridos que la arropan, la cuidan y le repiten que todo va a estar bien, ninguno logra entender por qué no logra dormir tranquila, por qué sigue asustada, por qué mira con atención a los rincones. Y es que ahora, esa mujer pasa las noches escudriñando la oscuridad, porque ahora ya sabe qué pudo haber cruzado desde el otro lado con ella.
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martes, junio 30, 2009

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Ella había partido hace años en una pequeña nave con el sueño de conquistar sola la galaxia. Cuando regresó, venía sonriendo y contándonos de otros mundos, otras razas, otros sabores y otras sensaciones. Nos habló de los hombres y el amor en Plácima, de la vida y sus dolores en Órius, del tiempo y sus adioses en Nabiles. No había conquistado nada pero, todavía hoy, a la luna de Varidia se le conoce por su nombre.
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Los restos descansaban a sus pies. Las cabezas perdidas y los corazones destrozados pintaban de rojo el suelo. Su acero chorreaba sangre y su pecho jalaba aire pesadamente. Se tomó un momento para ver el campo cubierto de cadáveres. Suspiró, guardó su espada y emprendió su camino para encontrarse con su caballero. Ella se alejó, llevando tras de sí un ejercito de hombres que, aún después de muertos, no la dejarían en paz.
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viernes, junio 26, 2009

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La gallina primordial se preguntaba quién había dejado un huevo ahí.
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El huevo flotaba en el vacío. Se abrió y de su hueco interior salieron, en una explosión, la materia, la luz y la energía. La gallina derramó una lágrima de orgullo.
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Al final de los tiempos, el huevo que contiene al universo se pudrirá esperando la gallina que lo llegue a empollar.
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jueves, junio 25, 2009

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“Hoy montaremos cometas”, me dijo. Nunca me explicó que tardaríamos tantos años en volver a casa ni que el espacio sería tan aburrido.
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En su núcleo iban las almas de todos los ingenuos que, al verlo, pedían un deseo. Es lo menos que se merecen por confundir un cometa con una estrella fugaz.
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El cometa se dirige, fatal, a la tierra. En su cola- como rémora, como piloto, como motor- va mi esperanza de que se estrelle antes de que ella termine de hablar y se vaya.
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miércoles, junio 24, 2009

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Después de quedarse sola siempre, la esperanza esperaba no ser la última en morir.
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En su lecho de muerte, llamaba una leve esperanza con desesperación. Ella, sabiendo que seguiría viviendo, se fue de fiesta.
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En su funeral, nadie quedó para rendirle honores a la esperanza.
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martes, junio 23, 2009

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La pequeña muerte mira con envidia a su hermana mayor, ocupada con las guerras y masacres, los enfermos y los asesinados, los suicidas y los trabajohólicos. ¡Si ella pudiera tener un trabajo tan descansado!
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En los hoteles de paso hay fallecimientos que claman justicia. Sin embargo, entre sus muros, se dan tantas pequeñas muertes que quedan sin castigo.
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Magdalena, en medio de su dolor, nunca entendió por qué tanto escándalo por el milagro: Él moría en su lecho todas las noches y resucitaba a los tres minutos.
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lunes, junio 22, 2009

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Su vida se extendía sobre el desierto. Su destino asado al sol. Su esperanza; encontrar más seguido algún espejismo.
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El desierto se preguntaba constantemente qué eran los espejismos y por qué, si había tantos, se sentía tan solo.
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Desesperado, aplastado en el metro, me pareció ver un espejismo en el que caminaba en el desierto.
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viernes, junio 19, 2009

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"Se acabaron las mentiras", mintió descaradamente.
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