.
Estaba prisionera. No sabía ya cuanto tiempo llevaba sin poder salir de su recámara, sin ver a nadie y hablando sólo con ella misma. Un día, cuando despertó, no tenía ojos. Otra ocasión, un ejército de hormigas hacía su reino en su cerebro. Después, sus pies eran patas de flamingo que no pudo controlar. Cada vez era algo diferente; su cuerpo cambiaba y se ajustaba caprichosamente a otras formas, a otras voluntades. Hasta que llegaba la noche y poco a poco todo volvía a ser normal y se le permitía descansar. Mientras dormía, a su alrededor, se reunía un grupo de amigos imaginarios para decidir como impedir, por un día más, que creciera y se olvidara de ellos.
.
Algo/ I’ll keep it with mine, Bob Dylan
-
¡Hola mundo! Ciclos van y ciclos vienen, y por estas fechas estoy empeñada
en no dejar de escribir en el blog, por lo menos una vez a la semana. Sin
embarg...
Hace 1 mes.


