jueves, junio 23, 2011

64.

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- … y a la más chiquita le puse Penumbra- dijo el niño con brillante orgullo.

Su madre no sonrió. Ya estaba harta de que se la pasara recogiendo cada una de esas perdidas y abandonadas sombras callejeras que encontraba, y las llevara a casa como sus mascotas. La que tenía que recoger los trozos de negrura, los restos de oscuridad, las motas de tinieblas que dejaban por todos lados era ella. Además… quién sabe qué tipo de bichos meterían a su hogar.
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4 comentarios:

Maya dijo...

Mi favorito. Creo -Y de ninguna forma pienso que tengo la razón... lo cual es raro- que un buen texto lo es cuando el lector llega a él y se encuentra con un espejo que le muestra lo peor y lo mejor de él, lo que quiere olvidar y sus recuerdos más amados, lo que odia ser y cuales son sus ideales... O algo parecido.

(Odio la palabra "Ideales". Tal vez sería más divertido y más sincero hablar de arquetipos. O tal vez no tiene sentido alguno y me parece una buena idea después de las cinco de la mañana.)

Mi punto es...espera... Ah,sí. Mi punto es que en éste cuento yo logré atisbar ese espejo...

Blackpaco dijo...

Gracias, amor. Me alegra que te guste. Creo que algo de razón tienes en tu apreciación de lo que es un buen texto... aunque no sé si yo lo dría en los mismos términos... pero eso.

En mi caso... éste ha sido el que menos me gustó de esta semana.

Señorita F dijo...

Coincido con Maya! no necesite saber mas de los persnajes ni de la historia, imagine todo. Muy bueno!! hasta ahora esta es la voz que mas me gusta escucharte. Aunque a vos sea el que menos te gusto...

Alberto dijo...

Yo asumo que es el que menos te gustó porque recurres a una forma previamente explotada.

Pero eso no quiere decir que la idea no sea buena o no funcione. Lo importante es que sigas hallando la forma de darle salida a las ideas, aún si no te gusta el resultado. Siempre habrá la posibilidad de revisitarla e intentar otro enfoque.

¡Animo, y nos seguimos leyendo!