lunes, junio 27, 2011

66.

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Sintió el miembro inflamarse y palpitar entre sus labios. Los estertores de la eyaculación llenaron el lugar. Con un espasmo el semen inundó su boca y llegó a su garganta. Lo devoró con avidez y siguió succionando sin soltar el pene. Temblores, gemidos, más esperma, sangre, mucha sangre. La uretra se dilató y un cuerpo se retorció con dolorosa sorpresa.

Por el minúsculo conducto se precipitaron los tubos seminales, la vejiga, los testículos, apéndice, colon, intestinos. El hombre de pie se revolvía intensamente al expulsar todas las entrañas por su falo. Lo último en salir fue el corazón, provocando una convulsión violenta.

Una vez terminado y separar su boca de aquel destrozado pene que se colaba por un agujero, se incorporó, se limpió el bigote con la manga de la camisa, se acomodó la corbata y salió del cubículo de aquel sucio baño. En el retrete de al lado dejaba un cuerpo hueco, una hipoteca sin pagar y una viuda con tres hijos que nunca sabrían qué le pasó a su padre.
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3 comentarios:

Señorita F dijo...

Que manera de darme la bienvenida!! Me sorprendio y eso en literatura no tiene precio. Me parece que este sitio va a gustarme. Sigo leyendo...

Blackpaco dijo...

Muchas, muchas gracias por leer. Siempre es bueno encontrarse con un lector nuevo por acá. He visto que te diste un clavado a mentiras pasadas y eso lo agradezco más. Un placer tenerte por acá.

Alberto dijo...

Esta fue una agradable sorpresa. ¿Quién hubiera dicho que podríamos citar a Clive Barker entre tus influencias?

¡Saludos, y esperamos el resto de la serie!